La crisis del fordismo ha comportado un progresivo declive
de la gran empresa industrial, acentuado desde mediados de los años setenta. Concomitantemente,
la idea de otro tipo de organizaciones de menor porte, más livianas, ha ido adquiriendo
relevancia en la búsqueda de ventajas en términos de adaptación y flexibilidad ante
las fluctuaciones de los mercados, y una de las formas de reorganización del proceso
productivo de la gran empresa ha transitado el sendero de la división del trabajo
entre empresas. De dicho movimiento y los trabajos que los historian y
analizan, surge toda una serie de términos tales como constelación de empresas,
conglomerados, empresas filiales, empresas mano y empresas cabeza, distritos
industriales, sistemas industriales locales, contratación en cascada, entre
otros, que tratan de dar cuenta de los nuevos modelos de reorganización social de
la producción y de los tipos de empresas resultantes. En busca de regularidades
a modo de común denominador, se reconoce en un momento inicial la descentralización
de segmentos del ciclo de producción hacia pequeñas empresas territorialmente localizadas,
articuladas con la comunidad local y vinculadas a redes de parentesco, amistad y
vecindad[1].
Con esta mirada se entiende la siguiente definición que hace Antonio M. Artiles:
“La empresa-red constituye un modelo de empresa formado a partir de una constelación
de pequeñas empresas juridicarnente independientes, pero coordinada por un mismo
ciclo de producción. Están articuladas por pautas, normas y leyes consuetudinarias,
así como vinculadas a la comunidad local y a las redes de parentesco, amistad y
vecindad”.
Sin embargo, la innovación
tecnológica en general, y el desarrollo de la informática y las
telecomunicaciones en particular, han permitido profundizar la descentralización
y la desagregación de los procesos y posibilitado el trabajo a distancia, y de
esta manera, lo que en sus inicios apareció como un fenómeno local o
regionalmente situado y sustentado por vínculos entre actores de relativa
cercanía y conocimiento mutuo, ha mutado en fenómeno de carácter global donde
esos atributos se encuentran cada vez menos presentes. Tecnológicamente mediada
por las TICs, la red se ha de extender a los centros de producción, allí donde
se encuentren. La principal transformación en el ámbito organizativo viene
determinada por la reconfiguración sustancial de la cadena de valor hacia un
modelo desintegrado e internacionalizado. La búsqueda de la flexibilidad y del
aprovechamiento de los bajos costos laborales existentes en algunos países
menos desarrollados hacen que muchas empresas operen en un modelo de gran
dispersión geográfica de la producción y debe notarse que a ello ha contribuido
muchas veces la escasa innovación en los procesos de producción, que continúan
siendo mayoritariamente intensivos en mano de obra de baja calificación,
especialmente en la fase de producción.
Cabe aquí la pregunta por sobre si el impacto de la
innovación tecnológica, organizacionalmente hablando, se agota en acomodar las
estructuras para seguir actuando según cánones clásicos y generar esencialmente
reducciones de costos totales o si estamos frente a una entidad ontológicamente diferente con la que surge una nueva
economía. En otras palabras, las entidades “empresa” y “red” pueden vincularse
de diversas maneras tales como “empresas-en-la-red”, “que se conectan-con-la-red”,
“que trabajan-en-red” y otras, pero estos hechos no son en sí mismos novedosos
y con la capacidad generar una nueva economía. ¿Qué es, entonces, caracterizador
de la "empresa-red"? ¿Qué atributos posee que la diferencian de otras
formas de vincular empresa y red para hacer más de lo mismo?[2]
La “empresa-red” puede verse respecto de sus precursoras como un sistema
adaptativo con mayor grado de complejidad y cuya cultura emergente se aparta de
la conocida en las primeras. Así, la bibliografía especializada menciona como características
del modelo de empresa-red:
- La empresa-red
sólo es posible a partir de un cambio cultural interno.
- En la
empresa-red se combinan activos especializados, frecuentemente intangibles,
bajo control compartido.
- Se
fundamenta en la toma de decisiones basadas en el conocimiento y no en la
jerarquía.
- La gestión de
la información en la empresa-red se basa en unas comunicaciones directas entre todos sus nodos, que abarcan el conjunto de todos los elementos
informativos.
- La empresa-red
se organiza sobre grupos de geometría
variable, en equipos
de trabajo multidisciplinares, variables y específicos para cada proyecto de
negocio.
- Los recursos
humanos que integran la empresa-red superan las tradicionales vinculaciones
contractuales basadas en el precio, las características funcionales y el nivel
de servicio.
[1] En:
Artiles, M. (1994). La empresa-red: un modelo de división del trabajo entre empresas. Barcelona: Universitat Autònoma
de Barcelona, puede encontrarse una muy buena aproximación a esta etapa inicial
soportada en casos.
[2] Puede
hallarse una discusión más detallada del tema en: La transformación de la empresa. El modelo de empresa red.
